Abejón News,Santo Domingo. -Los resultados de las elecciones del martes abren quizá el período más peligroso de la política estadounidense contemporánea. Nuevamente estafaron al electorado: no terminará la guerra de Irán; por el contrario, puede intensificarse a niveles extremadamente peligrosos.
Entre noviembre y diciembre, el presidente Donald Trump mantendrá el control total del poder político y militar del país; con eso, puede empujar todo por un barranco.
Para entender esto mejor, ayudará recordar lo que dijo el vicepresidente J. D. Vance sobre las razones de la humillante derrota republicana en las recientes elecciones.
Según Vance, el país votó en contra de la guerra contra Irán, del apoyo incondicional a Israel y del alto costo de la vida; todo eso puede empeorar.
Trump puede intensificar la guerra con Irán; eso aumentaría aún más el costo de la vida y podría provocar protestas callejeras. Ante protestas, disturbios y saqueos, Trump puede suspender las garantías constitucionales «para garantizar la estabilidad» y convertirse en el dictador que siempre dijeron que era.
La guerra contra Irán y el apoyo a Israel continuarán porque los demócratas no la detendrán. Los votantes fueron estafados nuevamente.
El senador judío neoyorquino y sionista Chuck Schumer presidirá el Senado, y Hakeem Jeffries, congresista de Brooklyn comprometido con los judíos, presidirá la Cámara Baja. Ambos apoyan incondicionalmente a Israel y sus planes contra Irán.
Si Trump no provoca el desorden necesario para mantenerse en el poder, el pueblo puede sentirse burlado y tomar las calles contra su clase política.
Trump asumió la humillante derrota electoral con una humildad, calma y ecuanimidad inusuales para él. Recordemos que, como dueño de casinos, Trump es la casa y «la casa pierde y se ríe», porque siempre tiene revanchas planeadas, mientras los ganadores celebran su victoria.
En noviembre y diciembre, caminaremos sobre cáscaras de huevo. En Irán, pueden usar armas nucleares en ataques frontales o en una operación de falsa bandera, lo que implicaría a todas las potencias nucleares del mundo.
Washington controla políticamente a muchos países; no le importa lo que piensen sus ciudadanos. Israel controla políticamente a Washington; no le importa lo que piensen los estadounidenses.
