Luis Abinader asume la presidencia del PRM para el período 2026-2030
Santo Domingo.– El presidente de la República, Luis Abinader, asumió este domingo la presidencia del Partido Revolucionario Moderno (PRM) para el período 2026-2030, durante una ceremonia celebrada en el Club San Carlos.
El mandatario quedó formalmente al frente de la organización oficialista luego de la juramentación de la nueva dirección nacional, que tendrá la responsabilidad de conducir los trabajos partidarios durante los próximos cuatro años.
Junto a Abinader también fueron juramentados varios de los principales integrantes de la nueva estructura de dirección del PRM.
Entre ellos figuran Juan Garrigó Mejía, quien asumió como secretario general; Gloria Reyes, como secretaria nacional de Organización; y Deligne Ascención, en la posición de primer vicepresidente nacional.
La juramentación estuvo a cargo de Rafael Santos Badía, quien encabezó el acto en el que quedó formalizada la nueva estructura de conducción del partido.
Nueva etapa para el PRM
La llegada de Abinader a la presidencia del PRM abre una nueva etapa para la organización política, que deberá concentrarse en fortalecer sus estructuras internas y mantener la unidad entre sus diferentes sectores.
La nueva dirección tendrá como una de sus principales tareas consolidar el trabajo territorial, ampliar la organización partidaria y preparar al PRM para los próximos desafíos políticos y electorales.
El período 2026-2030 estará marcado además por un escenario particular, debido a que Abinader no podrá aspirar nuevamente a la Presidencia de la República.
Esta situación coloca al PRM ante el desafío de desarrollar nuevos liderazgos y definir, con el paso del tiempo, quiénes serán las figuras que asumirán un mayor protagonismo dentro de la organización.
El desafío de las elecciones de 2028
Uno de los principales objetivos de la nueva dirección será preparar al partido para las elecciones de 2028, proceso en el que el PRM tendrá que competir sin la posibilidad de presentar nuevamente a Abinader como candidato presidencial.
La organización deberá trabajar en la consolidación de su estructura y en la construcción de una plataforma política capaz de mantener su competitividad electoral.
El escenario también podría impulsar el surgimiento de nuevas aspiraciones dentro del partido, mientras distintos dirigentes comienzan a posicionarse de cara al futuro.
Para la dirección encabezada por Abinader, uno de los retos será manejar esas aspiraciones y garantizar que la competencia interna no afecte la unidad de la organización.
Abinader promete diferenciar sus funciones
Al asumir la presidencia del PRM, Abinader también ha planteado la necesidad de mantener una separación clara entre sus responsabilidades como jefe de Estado y sus funciones como dirigente partidario.
“Mientras yo sea presidente de RD y presidente del PRM, cuidaré celosamente esa diferencia”, afirmó el mandatario.
Abinader también expresó: “Soy presidente del Partido Revolucionario Moderno. Pero también soy Presidente de la República Dominicana”.
El presidente aseguró además que trabajará por un PRM unido, abierto a la sociedad y capaz de competir sin divisiones, gobernar escuchando a la ciudadanía y renovarse sin perder sus principios.
Una dirección con cuatro años por delante
La nueva estructura tendrá ahora la responsabilidad de conducir al PRM hasta 2030, en un período que estará marcado por importantes decisiones políticas y electorales.
La organización deberá fortalecer su presencia territorial, mantener cohesionadas sus bases y preparar las condiciones para afrontar el proceso electoral de 2028.
La ausencia de Abinader como candidato presidencial en ese proceso convierte la renovación del liderazgo en uno de los asuntos más importantes para el futuro del partido.
El PRM tendrá que demostrar que puede mantener su fortaleza electoral más allá del liderazgo presidencial de Abinader y construir una nueva generación de dirigentes con capacidad para competir por la Presidencia y otros cargos de elección popular.
Con la juramentación de esta nueva dirección, el partido oficialista inicia formalmente una etapa que estará marcada por la organización interna, la preparación electoral y la definición de su futuro liderazgo.
