José no era de Na’. Esta “maldita negra parió un Tolete”.
Por Javier Fuentes
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Los últimos días son de aquellos que nos llevan a profundas reflexiones sobre una sociedad dominicana en profunda decadencia moral de forma tal que nos recuerda el pasaje bíblico: «que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos (hombre) era de continuo solamente el mal». Un referente a los primeros humanos. (Génesis 6). Y sobre el diluvio reflexionar en el sentido de que Dios no podía hacer nada más a pesar de su Gracia y todo por respetar el libre albedrío de una humanidad caída con su rechazo a lo ético-moral.
Algo más del pasado con relación al presente lo encontramos en la Biblia en lo dicho por Jesús: “cómo en los días de Noé y también cómo en los días de Sodoma y Gomorra”. Expresiones de un Dios convertido en hombre proyectando que en los próximos siglos en alusión al deterioro de la moral diseñada por él, no sería suficiente -su ley-, para detener la depravación humana. (A modo de explicación exegética: lo dicho por Jesús en la Biblia, es superior a cualquier otro escrito).
Sin citar otros ejemplos todos sabemos que cuando los líderes de una Nación son corruptos, por gravedad, llevan ese mismo proceder como principios de conductas y actitudes a los que están bajo sus influencias.
Quiero contextualizar como la maldad de la élite, en el presente, usaron y/o usan las drogas como mecanismo de alienación y contrainsurgencia, primero era para los izquierdistas, negros y ciertas castas sociales, sin imaginar los ideólogos la desgracia para la sociedad y que sus hijos también serían adictos y las hijas prostitutas para mantener sus vicios.
Hoy vivimos un drama generalizado en término generación, que nos hace ver así cumplida la palabra de que: “todo los design deios del hombre eran (son) de continuo al mal”.
Observar el «drama» de una madre que llora y no a José de arimatea: que ése sí que no era de na’, en verdad.
En cambio José,»la cobra» el atracador. Sí que era un orgullo para una mujer que por su expresión, lo menos que pudo ser fue prostituta (cuero del mercado nuevo) donde Fede o Meneito, dado que su físico no la dejaría llegar donde Herminia. Y a la vez irresponsable al parir.
La advertencia de que quedan «cuatro cartuchazos» es su grito de venganza a una maldita sociedad dirigida por ladrones al sentirse orgullosa de calificarse ser una «maldita negra», de sangre africana, que “pare” ladrones al igual que un segmento de la burguesía.
Para la “generación perdida”, en la que estamos, o generación de “idiotas automatizados”; robar y atracar, igual que meter cocaína por boca y nariz, fumar mariguana, ser chipero y muñeca de bisturí, está bien, para el orgullo de una madre: que parió un “tolete” de asesino, que lo proclama como tarjeta de presentación y honra pública.
Ver o saber de un “servidor” de cualquier gobierno que con una sola transacción inmobiliaria se roba $2.000 millones, sigue estando bien.
Así como llenar la televisión de basura con programas de pornografias, sigue estando aun mejor.
Señalar el deterioro de la educación primaria y secundaria, auspiciadas por organismos internacionales en complicidad con las autoridades dominicanas que procuran la deconstrucción familiar y así sustituirla por la educacion homosexual, es otra forma de enriquecerse, con los abortos, la castración, las transformaciones y las adopciones en procura de una reducción poblacional como elemento de dominio por grupos y empresarios-políticos de los grandes centros imperiales. Eso está requetebién.
Más aún, con el orgullo de otra madre que grita: esta maldita blanca parió un “tolete de ladrón” que vive donde están los ricos: Torre Piantini y usa su skooboard.
Para la mayoría “aún esta mejor que bien”. Bajo las justificaciones de intelectuales orgánicos, políticos, empresarios, periodistas y ciertos medios.
Esto nos obliga, aunque solo ligeramente en esta breve literalidad, en la que mencionamos solo ciertos casos, ver sí como reflexión, nuestra vida que procede de nuestro corazón impío cambia.
La parte de nosotros que dirige y organiza nuestra vida no es la física. Esto es algo que sigue siendo cierto aunque lo neguemos.
Tú tienes un espíritu dentro de ti que ha sido formado. Que se ha configurado con un carácter específico. Yo tengo también un espíritu que ha sido formado; esto es una verdad común a todo ser humano.
El espíritu humano es algo que no puede ignorarse, un aspecto fundamental de cada hombre y mujer y su carácter se configura a partir de las experiencias por las que hemos pasado y las elecciones que hemos hecho. Esto es lo que significa que es «formado».
Nuestra vida y el modo en que encontramos el mundo, ahora y en el futuro, es casi por completo, un simple resultado de lo que hemos llegado a ser en lo profundo de nuestro ser: nuestro espíritu, voluntad o corazón.
A partir de ello vemos nuestro mundo e interpretamos la realidad tomando nuestras decisiones, entramos en acción, e intentamos cambiar las cosas.
Nuestra vida procede de las profundidades de nuestro ser: algo que en gran medida no entendemos.
¿Quieres decir que los desastres individuales y colectivos que saturan el escenario humano no nos vienen impuestos desde afuera?.
¿No se trata simplemente de cosas que suceden?
Sí. Esto es lo que quiero decir.
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En el mundo de hoy el hambre, la guerra y las epidemias son casi por completo el resultado de decisiones humanas, que son a su vez expresiones del espíritu humano.
Si bien existen varias salvedades y matices acertados, en general lo anterior es rigurosamente cierto.
Los desastres individuales son consecuencia también, en gran medida, de decisiones humanas ya sean las nuestras o las de otros.
Las situaciones en que nos encontramos no son nunca tan importantes como nuestras respuestas a ellas (puede que lo sean en algún caso muy puntual), unas respuestas que proceden de nuestro lado «espiritual». Un corazón cuidadosamente cultivado, ayudado por la Gracia de Dios, preverá, impedirá o transformará la mayor parte de las dolorosas situaciones ante las que otros reaccionarán como niños impotentes diciendo: «¿por qué?».
La Biblia está llena de sabiduría acerca de estas cuestiones. Esta es la razón por la que a los principales libros del Antiguo Testamento les llamamos «literatura sapiencial».
Jesús lo resume todo en sus enseñanzas. “Él es poder y sabiduría de Dios” (Corintios:24). Nos dice, por ejemplo: “buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). “Y cualquiera que oye estas palabras mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; pero no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca” (Mateo 7:24-25).
Por tanto, la mayor necesidad que tenemos tú y yo -la mayor necesidad del colectivo humano- es la renovación de nuestro corazón.
Este órgano espiritual de nuestro interior, del que proceden nuestras perspectivas, elecciones y acciones ha sido configurado por un mundo alejado de Dios.
Y ahora ha de ser transformado: dos cuestiones en que radica la ineludible relevancia de Jesús. De hecho, la única esperanza de la Humanidad radica en el hecho de qué del mismo modo que nuestra dimensión espiritual ha sido formada, puede también ser transformada.
Y en estas dos cuestiones para la vida humana. Hace unos dos mil años, Jesucristo reunió a su pequeño grupo de amigos y discípulos en las laderas de Galilea y les envió a enseñar a todas las naciones, es decir, a hacer alumnos (aprendices) suyos de todos los grupos étnicos. Su objetivo final es poner a todo ser humano sobre la Tierra bajo la dirección de su Sabiduría, Bondad y Poder, como parte del Eterno plan de Dios para el Universo.
No nos quepan dudas, al enviar así a sus discípulos, Jesús puso en marcha una revolución mundial perpetua: algo que sigue todavía su proceso y que continuará hasta que la voluntad de Dios se haga en la tierra como ya se hace en el Cielo.
Cuando esta revolución llegue a su culminación, todas las fuerzas del mal que conoce la humanidad serán derrotadas y la bondad de Dios será conocida y aceptada y se convertirá en el elemento que configurará cada aspecto de la vida humana.
Él ha decidido conseguir este objetivo juntamente con sus discípulos y en parte por medio de ellos.
En este mismo momento es cierto, como proclama Isaías en la visión de los serafines “toda la tierra está llena de su gloria, la gloria del Santo Señor de los ejércitos (Isaías 6:3).
Sin embargo, aún tiene que llegar el día en que “la tierra se llenará del conocimiento de la gloria del SEÑOR como las aguas cubren el mar» (Habacuc 2:14).
La revolución de Jesús es en primer lugar y de manera constante, una revolución del corazón o espíritu humano. Tal revolución nunca ha operado ni opera mediante la formación de instituciones y leyes sociales que tratan con los aspectos externos de nuestra existencia esperando que éstas impongan, después del hecho, un buen orden de vida sobre las personas que están bajo su influjo.
La de Jesús es, más bien, una revolución del carácter, que opera cambiando a las personas desde adentro, mediante una constante relación personal con Dios en Cristo y del uno con el otro.
Es una transformación que cambia las ideas, creencias, sentimientos, y hábitos de elección, así como las tendencias del cuerpo y las relaciones sociales. Es algo que penetra hasta las capas más profundas del alma.
Para que la venganza de la madre a la sociedad líquida sea: esta matrona parió un hijo que hace lo bueno y va al cielo con Cristo.
